viernes, abril 12, 2024
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La puerta de los dioses nº1

Comenzamos la tercera serie de nuestro egiptólogo Rafael Alfonso que nos trae contenido nuevo e inédito esta vez sobre tierras latinoamericanas más concretamente de Perú.

Tras finalizar Naqsh-e Rostam y La ciudad perdida de Petra en esta ocasión os traemos La puerta de los dioses.

A casi 1300 kilómetros al sureste de Lima, Perú, a orillas del Lago Titicaca, se
encuentra un sitio que confunde a los visitantes de todo el mundo. Los chamanes visitan
este lugar para realizar rituales y ofrecer oraciones a la pared de roca situado en la
meseta, como lo hacen por generaciones. El sitio es conocido como la «Puerta de Hayu
marca», o también como «La Puerta de los Dioses». Es desconcertante verlo: una puerta
gigante, excavada en roca sólida. Parece de fácil acceso, pero no está en cualquier lugar.


El sitio se encuentra literalmente en medio de la nada, a más de 4.000 metros de altura,
en donde en una enorme roca ha sido labrado un rectángulo gigante y, en la parte
inferior, hay una hendidura que parece una especie de puerta. El descubridor de esta
puerta, es un hombre que se llama José Luis Delgado Manan, este hombre es un guía de
la zona, un guía turístico que vio varias veces la puerta y no le dio importancia, hasta
que unas noches empezó a soñar con la puerta, y de la puerta podía ver cómo salía una
fuerte energía azul ,que podía ver que entraban personas y salían, claramente eso le hizo
acercarse a esa puerta y vio que había sido tallada, por lo que a partir de ahí llamo a los
arqueólogos y se hizo la investigación.


Los nativos peruanos lo llaman la «puerta de los dioses». Pero ¿Por qué construir una
puerta en la piedra que no lleva a ninguna parte?
Según la leyenda, un primer rey sacerdote cruzó el portal gracias a un objeto especial
que desencadena la apertura transformando la piedra en una puerta estelar.


Cuenta la leyenda que en el momento en que los conquistadores españoles llegaron a
Perú y saquearon el oro y las piedras preciosas de las tribus incas, un sacerdote inca del
templo de los Siete Rayos llamado Amaru Meru (Aramu Muru) huyó de su templo
sagrado con un disco de oro conocido como «la llave de los dioses de los siete rayos», y
se ocultó en las montañas de Hayu Marca.


De algún modo llegó hasta la puerta que había sido cuidada por los sacerdotes
chamanes. Les mostró la llave de los dioses y realizó un ritual que concluyó con un
acontecimiento mágico iniciado por el disco de oro que abrió la puerta, y de acuerdo
con la leyenda una luz azul emanaba de un túnel interno. El sacerdote Amaru Meru
entregó el disco de oro a los chamanes y luego pasó a través del portal «para no ser visto
de nuevo.

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Redactor y escritor de post y artículos para el portal digital ParlaHoy.es

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