domingo, mayo 19, 2024
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La ciudad perdida de Petra Nº5

Conclusiones

Continuamos con la ciudad perdida de Petra y vamos a ver algunos aspectos
interesantes que confirman lo que ya vimos, y que es importante tengamos claro para
tener la posibilidad de dar crédito a lo que viene después. No solo me llamo la atención
en la famosa portada del tesoro ese ancho surco vertical, que desencadeno que me
pusiera a buscar muestras de ablandamiento de rocas en todos y cada uno de los 800
“templos” que hay en Petra. Sino que hubo algo más que me llamo la atención. Y me
ocurrió lo mismo que cuando vi el ancho surco vertical en esta magnífica portada; veía
algo raro, pero no sabía qué.
La imagen de abajo es la parte de arriba de la portada del tesoro, la misma donde está el
ancho surco vertical de 20m., de altura desde el suelo.
Si nos fijamos en los relieves; y con la información que ya tenemos, podemos apreciar
que no están terminados. Algo totalmente lógico, puesto que si no lo está la portada ni
los interiores, tampoco están terminados estos relieves.
Lo que ocurre es que no son relieves, ya que los relieves no suelen tener pedestal. Si
volvemos a fijarnos vemos que medio relieve está fuera de la roca madre(o de la pared
donde está el relieve) y la otra mitad es la propia pared puesto que todavía no se ha
generado completamente la forma de esa estatua, que es lo que en realidad son estos
relieves.

Es decir: la pared reblandecida estaba retrocediendo a la vez que dejaba atrás las
estatuas, pero como se aborto la construcción en ese instante, las estatuas quedaron a
medio construir, al igual que el templo.
Es decir: Si hubiésemos estado de pie mirando hacia la pared rocosa dónde está esa
portada, unos instantes antes de comenzar a aparecer. Lo que hubiésemos visto; tal
como ya hemos comentado. Sería lo siguiente: En primer lugar veríamos como la pared
empezaba a cambiar de textura para ir adquiriendo una reblandecida, incluso se movería
un poco, y esto duraría unos minutos durante los cuales no saldríamos de nuestro
asombro.
Y cuando ya estuviésemos pensando que nos había sentado mal algo que pudiésemos
haber fumado, veíamos con una enorme incredulidad como empezaba a aparecer
dibujada esa portada en la pared y como poco a poco comenzaba a tomar forma y
volumen dentro de la pared, al tiempo que también veíamos como iban apareciendo los
interiores.
Y cuando ya estuviésemos a punto de caernos de espaldas pensando que nos estaba
ocurriendo algo, veríamos como los relieves que estaban apareciendo en la pared del
templo dejaban de emerger de la pared y se detenía la construcción de toda la portada. Este proceso tal vez duraría como mucho una hora, o quizá menos.

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Redactor y escritor de post y artículos para el portal digital ParlaHoy.es

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